Aunque tener un ángel de la guarda puede ser útil, la ciencia todavía no ha demostrado su existencia. Sin embargo, lo que sí existe ­–y con nombres y apellidos– son los business angels. Y, ¿qué son exactamente los ángeles de los negocios?

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Los business angels son personas con recursos monetarios que deciden invertir en un proyecto o una start-up con la intención de recuperar con plusvalías esta inversión, normalmente a cambio de una participación accionarial. Es decir, es un inversor con visión de futuro que apuesta por empresas que están empezando y que no tienen grandes recursos, pero cuyo proyecto puede ser muy lucrativo en un futuro.

Este tipo de inversor acostumbra a ser una persona física que además de dinero puede aportar también experiencia, contactos o una combinación de ambas. Es lo que en el lenguaje empresarial se conoce como inversor de proximidad, y el capital riesgo informal.

Aunque inversores como estos han existido siempre, fue a partir de la década de los 60 en Estados Unidos cuando se multiplicaron gracias a una ley (la Small Business Investment Act) que intentaba ayudar a las empresas que necesitaban un capital comprendido entre menos de 100.000 dólares (fáciles de conseguir entre amigos y familia) y los 2 millones de dólares (cuando aparece por fuerza un fondo de capital riesgo).

Hay de muchos tipos y tamaños de business angels. Los hay que invierten entre 25.000 y 300.000.- euros por proyecto, aunque en Estados Unidos (país donde nace esta figura y donde está más extendida) hay «ángeles» que han llegado a invertir millones de dólares por proyectos que todavía no habían salido al mercado.

Habitualmente, el business angel invierte en un sector que ya conoce, siendo los más corrientes el tecnológico y el industrial. Y los proyectos por los que apuesta acostumbran a ser innovadores, es decir, propuestas empresariales que generan valor añadido a la sociedad y que no tienen competencia. Este tipo de inversor suele permanecer en el anonimato ante el gran público. Sin embargo, la llegada de un ángel de este tipo a una start-up no solo le sirve por la inyección de capital que aporta, sino también porque le da solidez y credibilidad al proyecto (ya que estas personas acostumbran a tener muy buena reputación en su sector), aporta know how y consejos financieros. En este sentido, es tan importante el dinero que desembolsa como la reputación que hace ganar a la empresa en cuestión.

El business angel aspira a un retorno altísimo de su financiación, ya que asume mucho riesgo al apostar por proyectos inciertos, muchos de los cuales no acaban de triunfar nunca. Otra característica de este inversor es que tras hacer crecer a la empresa en cuestión acostumbran a retirarse del proyecto y buscan nuevos retos. A grandes rasgos, podríamos definir cuatro tipologías de «ángeles inversores»:

  • Business angel comprometido: conoce el sector en el que invierte y no solo aporta capital, sino también conocimientos y contactos.
  • Business angel financiero: no conoce el sector y solo aporta dinero. Apuesta por un proyecto porque le ha seducido.
  • Business angel emprendedor: emprendedor de éxito que quiere invertir en nuevos proyectos de otras personas.

Como ya hemos comentado, el perfil de este tipo de inversor es muy variado. Puede ser que se un ex ejecutivo de empresa que haya acumulado patrimonio personal y lo reinvierta de manera parcial. O también puede ser un emprendedor que tras triunfar con su propia empresa haya decidido ayudar a otros emprendedores con proyectos atractivos.

¿Y cómo dónde se encuentran estos ángeles? En diferentes puntos del planeta existen redes de business angels con el objetivo de favorecer las inversiones y ser un referente para los emprendedores que buscan financiación. En España, por ejemplo, hay webs que han identificado los 14 business angels que más interesantes. A nivel planetario destacan figuras como la de Ron Conway, que apostó por empresas como Google, Twitter o Paypal; Reid Hoffman, que hizo lo propio en LinkedIn, Zynga o Flickr, o el célebre Ashton Kutcher, que en su momento invirtió en Flipboard, AirBnB y Skype.

Si tienes entre manos un proyecto empresarial y los bancos no invierten en él, ponte manos a la obra y busca un ángel que sí lo haga. Pero antes de contactarlo, prepárate bien para venderle tu idea y convencerlo para que invierta en ti.

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