Algunos padres cuando educan a sus hijos tienen miedo de equivocarse con las normas y patrones de conducta que les enseñan. Y en otras ocasiones, los padres carecen de normas, puesto que han sido educados por adultos que han mostrado poca o nula atención por ellos. En ambos casos, nos encontramos con un modelo permisivo, donde las normas y el afecto suelen estar muy poco presentes.

Algunas de las características principales de los padres permisivos son las siguientes:

  • Normas: son pocas y las que aparecen carecen de constancia y cumplimiento.
  • Comunicación con los hijos: no hay apenas comunicación ni afecto.
  • Como corrigen las malas acciones: utilizan muy poco el castigo. Son muy tolerantes con los impulsos y las conductas de sus hijos y siempre delegan la solución de sus problemas. No hay soluciones por parte de los padres para los problemas y las pocas que hay, carecen de buena base moral ya que se fijan partiendo de la despreocupación de los padres por la educación de los hijos.
  • Educar valores: existe poco control y exigencias por parte de los padres al adolescente. No existen límites en la educación, todo está presente con total libertad, no aparece un modelo eficaz que imitar ya que carece de valores y normas. Se limitan prácticamente a servir a sus hijos e intentar que sean feliz siempre desde la permisividad, sin exigir ningún tipo de superación personal.
  • Interés por los hijos: los padres están poco interesados y despreocupados por la educación de sus hijos. Son pasivos hacia las actitudes, conductas y actividades de sus hijos.

Con todos estos patrones educativos, acabarán surgiendo situaciones de abundante libertad para los hijos, que acusará una falta de modelo e inadaptación al no estar acostumbrados a vivir entre normas que hay que cumplir.

Este modelo basado en la permisividad tiene unas consecuencias directas en los hijos de las que destacan las siguientes:

  • Dificultad para asumir responsabilidades y para controlarse: causada por la libre educación sin ningún tipo de normas.
  • Inmaduros, dependientes y egocéntricos: causado por la falta de un modelo a imitar. No son capaces de organizarse ni de hacerse a nada, ya que en su educación no han existido las normas.
  • Baja autoestima: causada por el poco apoyo que ofrecen los padres en el desarrollo personal de sus hijos.
  • Desobedientes e inadaptados: causado por la falta de normas y el poco control.
  • Baja o nula consciencia social: causado por el «abandono» de los padres, que ha hecho que el niño o adolescente aprenda a pensar solo en él y en nadie más.
  • Presentan problemas de vinculación afectiva: son hijos llenos de inmadurez y dependencia provocada por la falta de normas y control en su educación.
  • No tienen un buen nivel académico: a causa de la educación que han tenido y de la gran crisis que sufren en la adolescencia cuando todo esto se intensifica.

En resumen, la padres dejan que sus hijos y adolescentes crezcan solos sin modelos de referencia ni positivos ni negativos y con gran falta de normas y afecto, que llevarán a los educados a una falta de control y asimilación de normas, nula conciencia social y una continua inmadurez que afectará a sus relaciones afectivas.

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