El poder de influencia que tiene la televisión en la sociedad es incuestionable. No solo a nivel publicitario, sino con cualquier tipo de contenido que se difunda, aprendemos desde cómo vestirnos hasta a qué dedicarnos. El espectador es en un sujeto pasivo que se convierte en activo en el momento que tiene un smartphone o una tablet en la mano con conexión a internet y, a la vez que está viendo un programa, aprende sobre nuevos conceptos e incluso genera nuevos contenidos sobre la temática en cuestión.

Pongamos como ejemplo la famosa serie CSI y analicemos una escena típica en la que se ve al protagonista en una habitación echando polvos en una pared para sacar posibles huellas dactilares del delincuente. En el año Uno antes de los smartphones, al otro lado de la pantalla el espectador se fascinaba con la técnica, se podría hacer mil preguntas pero, como mucho, hablaba con otras personas que estuvieran viendo la tele con él en ese mismo momento para hacer algún comentario al respecto y seguir mirando la serie. Ahora sabemos que por la cabeza de esa misma persona pasan determinadas preguntas que encuentran sus respectivas respuestas a golpe de pulgar.

«¿Qué es ese polvo que está usando para marcar las huellas dactilares del crimen y cómo funciona?» «Pero esto, ¿funciona sólo en las películas?» «Qué pasada, si existiese, ¿qué habría que hacer para trabajar como policía del CSI

En menos de cinco minutos, el espectador sacia su curiosidad: abre el buscador de su móvil, teclea cuatro palabras clave y empieza a leer sobre dactiloscopia, la disciplina científica que estudia las huellas dactilares. Aquí lo tiene, el polvo podría ser carbonato de plomo, porque la marca que deja sobre la huella es blanca, aunque en la misma web lee que también podría ser carbón animal si la superficie a analizar fuera blanca. Se sorprende al leer que él mismo podría aprender a hacer polvo blanco para levantar huellas. A la derecha de la página le aparece un anuncio, «Estudia Criminalística».

Pero el protagonista era criminólogo: ¿cuál es la diferencia? Otro click más para saberlo: la criminalística se ocupa fundamentalmente de determinar en qué forma se cometió un delito (analiza la escena del crimen y procesa las pruebas en un laboratorio), la criminología estudia los aspectos biopsicosociales del delincuente. Mientras, en la serie, el protagonista sigue analizando la escena donde se ha cometido el asesinato y empieza a relacionar evidencias con el perfil psicológico del asesino.

Ya puesto, el espectador abre la app de Twitter, mira qué van comentando otros seguidores en #CSIVegas: «Lo que esta gente averigua en cinco minutos de serie, en la vida real son semanas de estudio», puede leer en uno de los últimos tweets. Quiere saber más, mientras en la pantalla de su televisor la serie va avanzando, teclea #criminología en el buscador de twitter y entre los resultados aparece @aicface, la federación de asociaciones de criminólogos de España. La menciona en un tweet,  «¿qué asignaturas se estudian en criminología y cuáles en criminalística?» La respuesta no tarda mucho en llegar: «Criminología: psicología, derecho, antropología, sociología, etc. Criminalística: dactiloscopia, balística, grafología, polígrafo…».

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