Qué estudiar para ser un buen crítico gastronómico

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De un tiempo a esta parte han aparecido en televisión diferentes programas que han puesto de moda no solo la cocina sino también el opinar sobre ella. La inmediatez de las redes sociales y la facilidad que estas nos proporcionan para dar nuestra opinión, ha hecho que todo el mundo se convierta en “experto”. Pero el crítico gastronómico no se hace en un día ni en dos y tiene que tener una serie de conocimientos para ofrecer críticas fundadas y bien argumentadas.

De la misma manera que ocurre con otros ámbitos en los que se puede ejercer una crítica, no existe una carrera para ser crítico culinario, sino que la formación contínua y la adquisición progresiva de conocimientos en distintas áreas es fundamental para saber valorar en su conjunto una experiencia gastronómica. Antes de hacer la primera crítica, es esencial visitar muchos restaurantes de todo tipo, acudir a los mercados para conocer todos los productos y sus propiedades, estar al día de las últimas tendencias en cocina, leer a otros críticos (no solo culinarios) y seguir aprendiendo de manera continuada porque para tener un buen criterio hace falta tiempo, experiencia y formación.

Lo primero que se nos viene a la mente cuando hablamos de cocina es, sin duda, el cocinero. Quizá no sea necesario ser chef profesional para hacer crítica, pero es imprescindible tener unos buenos conocimientos de cocina para saber argumentar las críticas que hagas, porque no todo tiene que ver con el paladar y hay muchos factores objetivos a tener en cuenta (cuál es la mejor manera de aplicar cada técnica a cada alimento, cómo se combinan, qué características técnicas son necesarias para aplicar una técnica concreta…). Por lo tanto, una mínima formación culinaria se hace esencial.

Si quieres formarte como cocinero, puedes empezar por la formación profesional. Aquellos que no han terminado la ESO, pueden acceder a los estudios de Formación Profesional Básica en Cocina y Restauración. Siguiendo con la formación profesional, está el Grado Medio de Cocina y Restauración, que te otorgará el título de técnico de esta especialidad. Más adelante, puedes seguir con un Grado Superior que te otorgue el título de Técnico Superior en Dirección de Cocina, enfocado a la cocina, o el de Técnico Superior en Dirección de Servicios de Restauración, que te dará unos conocimientos globales de cómo funciona un restaurante, y que también son importantes a la hora de valorar un lugar al que vas a comer. Después siempre puedes cursar también uno de los muchos másteres de cocina que existen y que cada uno de ellos te aportará competencias diferentes.

Porque como bien sabes, existen infinitas tradiciones culinarias. Lo ideal sería poder viajar a diferentes partes del mundo para estar en contacto con todas ellas, pero como eso se antoja un poco difícil, lo más factible es poder realizar algún curso específico. En ese sentido, la oferta es bastante amplia. Además de la formación reglada y los másteres que he nombrado más arriba, tienes cursos de repostería, de cocina española, francesa, japonesa, italiana… o también puedes optar por uno de cocina internacional que te aporte unos conocimientos más globales. También puede resultarte interesante algún curso de cocina para colectivos específicos, como los de cocina macrobiótica, vegetariana o para celíacos, e incluso de nutrición, que te aporten nuevas maneras de ver la preparación de platos que se escapan a los cánones más habituales y así sabrás identificar estas técnicas cuando te las encuentres en un restaurante que quieras criticar. Otra disciplina de la que te puede resultar interesante aprender es sobre enología y viticultura, y para ello tienes tanto cursos de diferentes tipos como formación más completa del tipo de grados y másteres, e incluso de otro tipo de bebidas.

Pero no solo es preciso aprender sobre comida. El buen crítico gastronómico también tiene que poseer conocimientos de otras muchas cosas que puedan estar relacionadas, como pueden ser la historia de la cocina o las particularidades de las diferentes culturas.

Ahora llegamos a un aspecto fundamental para el crítico gastronómico: la escritura. Porque no vale con tener un procesador de textos que nos revise la ortografía. La comunicación escrita va mucho más allá, y el crítico necesita saber expresar de manera precisa las sensaciones que le ha causado un plato y exponerlas de manera clara e interesante para el lector, que es a quien va dirigida su profesión. En este sentido los grados que quizá te aporten más conocimientos (no solo de lengua, sino también de literatura y cultura) son los de filología, estudios literarios, o los de estudios de alguna cultura en concreto, como la inglesa o la francesa, que además te aportarán el conocimiento profundo de otra lengua. Otra carrera por la que también puedes optar es la de periodismo, que ampliará tus competencias, y más adelante puedes especializarte con un máster como por ejemplo de periodismo cultural o de comunicación digital. De nuevo, si no quieres estudiar una carrera específica, tienes todo un abanico de cursos de escritura, redacción de textos o comunicación escrita.

Así que ya lo sabes: tienes que acumular un gran número de conocimientos, acudir a muchos restaurantes, practicar tu escritura y no dejar de aprender y sorprenderte. El bagaje es muy importante para poder tener un buen criterio a la hora de desarrollar una crítica gastronómica.

¿Y tú? ¿Has realizado alguno de estos cursos? No olvides compartir tu opinión con los demás en Emagister (tanto si los has realizado a través de nuestra plataforma como si no), y así estarás ayudando a que otras personas elijan su mejor formación.

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